Esclerosis Múltiple (EM)

Enfermedad autoinmune del sistema nervioso central que evoluciona por brotes. Rehabilitación adaptada a la fatiga y las capacidades.

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Definición sencilla

Enfermedad autoinmune del sistema nervioso central que evoluciona por brotes. Rehabilitación adaptada a la fatiga y las capacidades.

Signos y puntos de atención

  • Trastornos motores variables según la localización de las placas y los brotes: debilidad de uno o varios miembros, trastornos de la coordinación de los movimientos (ataxia), dificultades para caminar. La intensidad fluctúa en el tiempo con los brotes-remisiones.
  • Fatiga crónica invalidante que afecta hasta al 80% de los pacientes con EM: fatiga «primaria» relacionada con la enfermedad misma y fatiga «secundaria» debida a los trastornos del sueño, la espasticidad o los medicamentos. Esta fatiga impacta considerablemente la vida diaria.
  • Espasticidad y debilidad muscular: aumento del tono muscular que provoca rigidez y espasmos, asociado a una disminución de la fuerza. Estos síntomas limitan la movilidad y pueden causar dolor si no se tratan con fisioterapia regular.
  • Trastornos del equilibrio y la coordinación (ataxia cerebelosa): inestabilidad al caminar, dificultades para coordinar los movimientos, vértigos. Estos trastornos aumentan el riesgo de caídas y requieren un trabajo propioceptivo específico.
  • Signos de un nuevo brote: trastornos visuales súbitos (visión doble, neuritis óptica), debilidad nueva de un miembro, entumecimiento persistente. Contactar rápidamente a tu neurólogo para evaluación y tratamiento.
  • Empeoramiento rápido e inusual de los síntomas existentes que supera las fluctuaciones habituales. Un brote se define por síntomas nuevos o agravados que duran más de 24 horas en ausencia de fiebre.
  • Aparición de trastornos urinarios o intestinales nuevos: urgencias miccionales, retención, incontinencia. Estos síntomas requieren atención especializada para prevenir complicaciones.

Valoración y atención

  • Rehabilitación adaptada a la fatiga específica de la EM: ejercicios fraccionados, pausas regulares, evitar el sobrecalentamiento corporal (fenómeno de Uhthoff). Programación de las sesiones en las horas de menor fatiga según el ritmo del paciente.
  • Gestión de la espasticidad mediante estiramientos prolongados y suaves, movilizaciones articulares, crioterapia y posturas de inhibición. Prevención de las retracciones y mantenimiento de las amplitudes articulares para preservar la funcionalidad.
  • Trabajo del equilibrio y la propiocepción sobre superficies variadas: plataformas inestables, ejercicios con ojos cerrados, doble tarea. Mejora de las reacciones posturales automáticas para asegurar la marcha cotidiana.
  • Fortalecimiento muscular progresivo y adaptado: ejercicios contra resistencia moderada, evitando el sobrecalentamiento excesivo. Trabajo dirigido a los músculos deficitarios respetando los límites impuestos por la fatiga.

Esta información no sustituye un diagnóstico ni una consulta médica.

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